lunes, 27 de septiembre de 2010

Andrés Gómez monarca en París


A los 30 años y transitando los últimos años de su carrera, Andrés Gómez alcanzó la gloria en Roland Garros. Contra todos los pronósticos y coronando una semana perfecta, el ecuatoriano derrotó en la final a un joven y rebelde Andre Agassi. “Ya no podía perder, sentí que tuve oportunidades que anteriormente no se dieron, pero ya estaba allí y no iba a dejar que un niño de 19 años me quite aquello por lo cual yo venía luchando”, recuerda el ecuatoriano que gracias a ese título alcanzó el cuarto puesto, su máximo ranking en singles. Fue unos de los grandes golpes en el Abierto francés, en la misma linea de los triunfos de Michael Chang o Gastón Gaudio.
En las rondas previas derrotó a Fernando Luna (ESP), Marcelo Filippini (URU), Alexander Volkov (RUS), Magnus Gustafsson (SUE)y Thierry Champion (FRA), pero sin duda el partido más difícil y en el que mejor jugó fue en las semifinales contra, el casi imbatible en polvo de ladrillo, Thomas Muster por 7-5, 6-1 y 7-5. El austríaco llegaba al torneo parisino como séptimo preclasificado pero con más de treinta victorias sobre arcilla, lo que lo colocaba como máximo favorito.
Aquella final volvió a recordarse en todo el mundo por las declaraciones del estadounidense en su libro, donde revela que su lucha aquel día fue con su peluca y no con el ecuatoriano. Sin embargo, no logró desprestigiar la gran victoria de Andrés Gómez, que volvió a dejar en los más alto al tenis latinoamericano algo que solo consiguieron Guillermo Vilas, Gustavo Kuerten y Gastón Gaudio.

Ese 10 de junio de 1990, el zurdo puso sobre la pista toda su experiencia para derrotar al Kid de Las Vegas con quien estaba empatado en los cuatro juegos previos. Luego de ceder el segundo set logró colocarse 5-4 y 40-30 con su saque en el cuarto, es decir, match point y punto para torneo. “El último punto no lo planifiqué, el último punto es lo que fue mi vida en el tenis: saque abierto y derecha paralela. Esa fue la historia de mi éxito en el tenis”. El resultado final fue 6-3, 2-6, 6-4 y 6-4. El zurdo de oro,como le dicen en su país, logró estampar su nombre entre los grandes gracias a su estilo y su gran técnica. "Fue la culminación de un sueño, de todos mis esfuerzos, sacrificios y trabajo".
Este es el primer post de una nueva sección dedicada a los zurdos campeones de Grand Slam: Leyendas Zurdas.

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